Distopías urbanas: de los clásicos a «Ciudades sin noche»
La ciudad siempre ha sido el gran escenario de las distopías. Tomás Lindqvist la lleva al extremo eliminando la oscuridad.
Una tradición larga
Desde las metrópolis vigiladas de la ciencia ficción clásica hasta las ciudades inteligentes de hoy, la literatura ha imaginado una y otra vez el urbanismo como forma de control.
Una ciudad sin noche es una ciudad sin secretos, y una ciudad sin secretos no deja espacio para la libertad.
Una idea brillante
En «Ciudades sin noche», Estocolmo ha eliminado la oscuridad con farolas inteligentes y turnos infinitos. La protagonista, una repartidora nocturna, descubre que alguien está apagando las luces una a una.
Traducida por Elena Morales y publicada en formato bolsillo, es una lectura perfecta para el verano o para un viaje.